viernes, 23 de febrero de 2018

Últimos días de maternidad, de Montoya Jackson

























Datos técnicos:

Título: Últimos días de maternidad
Autor: Montoya Jackson
Editorial: Autopublicado Amazon (enlace)
Encuadernación: Tapa blanda
Idioma: Castellano
ISBN: 9781521251850
Nº pág.: 177
Precio: Ebook: 2, 99€
              tapa blanda: 9,88€

Sinopsis:

En octubre de 2016, todo parece estar a punto de estallar: una bebé de cuatro meses no deja de arañarse la cara; las elecciones gallegas y vascas borran a los socialistas del mapa; un maltratador es denunciado; el payaso de Micolor acude a la firma de la paz entre el gobierno colombiano y las FARC; una anciana quiere ser enterrada bajo tierra catalana; el kilo de calabacín está a 4,5 euros; el cambio climático es bienvenido; alguien tararea una canción de Mecano.
Últimos días de maternidad” es una cuenta atrás con retrogusto a thriller, que trata temas como la maternidad, la confusión política y la violencia machista desde una perspectiva absolutamente ácida y original.


Opinión Personal:


Me llamó la atención el título y la portada de la novela que hoy reseño, Últimos días de maternidad, de Montoya Jackson. De vez en cuando apetece leer algo refrescante, distendido y que, cuando menos, nos invite a levantar una sonrisa. Por eso, cuando leí alguna reseña sobre esta novela, me dije que era una clara candidata para hacerme pasar un buen rato; no sabía si me haría reír, porque hacer reír con la palabra escrita es todo un arte, y el humor es algo muy particular: lo que le puede hacer gracia a unos, le resultará indiferente a otros. Sin duda alguna, Montoya Jackson es un autor autoeditado a tener muy en cuenta. 

Esa madre primeriza con su bebé en un carrito caminando con paso firme por un camposanto, reflejado al más puro estilo Forges, atrae la atención del lector. En mi modesta opinión, el autor plasma magníficamente uno de los puntos más álgidos de la novela, en el que la protagonista y narradora quiere asegurarse que por fin pondrá punto y final a un episodio que la perturbó una buena parte del relato, tras recibir una sorprendente y preocupante llamada de teléfono, que alteraría su día a día. Ya bastante tenía con llevar la casa y estar pendiente de su hija en todo momento, con el pensamiento puesto siempre en la reincorporación al trabajo. Al igual que le pasaría a la mayoría de los lectores, este episodio me cogió un tanto desprevenido pues, no contaba con que se produjera un giro de tal calibre, tal y como se sucedían los capítulos. Giro que, tal y como adelanta la sinopsis, le da a la novela un retrogusto de thriller, por lo que el lector tiene asegurado la intriga hasta llegar al desenlace.
(Vigo-Pontevedra)
Isabel es el personaje principal de Últimos días de maternidad: una madreprimeriza que tiene que hacerlo ella todo, porque su marido, Álex, a quien llamará con ese plus de retranca que nos encontraremos a lo largo de la novela, el fenómeno. Isabel y Álex son dos personajes que sin duda alguna se ganarán la atención y empatía del lector. En mi modesta opinión, entiendo que ambos reflejan perfectamente el día a día de una familia con un poder adquisitivo como el que ellos tienen: él, un funcionario que desempeña su puesto de trabajo en la Subdirección General de Jubilación, Muerte y Supervivencia, y ella trabaja como administrativa en una empresa privada, en Vigo: esas subidas a la farmacia Charro, porque ahí tenía los precios más asequibles en los productos que necesitaba para el cuidado de su bebé; o las quejas que mostrará en más de una ocasión sobre lo caro que está la cesta de la compra; o la poca ayuda que recibe de su marido cuando le pide que cuide de la niña; o la tradicional relación que mantiene con la suegra,...Junto a ellos nos encontraremos con un variopinto grupo de personajes, caracterizados de una forma acorde con el estilo desenfadado de la novela: la Abuela-Madre, la Abuela-Hija, el Cobrador Pingüino y su mujer, son los personajes que más relevancia tendrán a lo largo de los capítulos.

En Últimos días de maternidad, la narradora da un somero repaso a una serie de episodios políticos, tanto a nivel nacional e internacional, que llamarán la atención del ciudadano de a pie, contado con ese tono desenfadado y de retranca que caracteriza a toda la novela, como ya comenté en el párrafo anterior. En mi modesta opinión, creo que es un gran acierto el hecho de que el autor eligiese este año: a través de estos episodios, el autor nos dará a conocer a Álex, el marido de Isabel, que pertenece al Círculo de Podemos de Vigo. Estos episodios fueron los que más me hicieron sonreír, por el gracejo con el que están contados, y sobre todo, por todo lo que le pasa a Álex, muy pegado al televisor como si de un partido de fútbol se tratara. Sin olvidarnos de su faceta como escritor, de la que Isabel nos informará dándole un buen repaso como tal.

Últimos días de maternidad es una novela bien escrita, cercana, distendida, en la que creo que Montoya Jackson sale airoso al elegir como protagonista de su historia a una madre primeriza. El lector tiene ante sí una historia que le hace pasar un rato agradable y entretenido, y que se lee de una sentada. En ella está muy presente la crítica ácida a la sociedad, en donde el maltrato cobra un gran protagonismo; la responsabilidad y preocupación como madre también forman parte del relato, porque Isabel demuestra a los demás que, pese a ser madre primeriza, sabe cómo tiene que cuidar a su hija. Sin duda alguna, creo que merece la pena su lectura, porque el lector tiene ante sí una trama y unos personajes peculiares, a la par que atractivos, y un giro inesperado que llamará todavía más su atención. Está escrita a modo de diario, en el que la narración, descripción y reflexión predominan sobre el diálogo.



Biografía:


Montoya Jackson es seudónimo de Óscar Montoya Martínez (Alicante, 1975), licenciado en derecho y administrativo en una agencia marítima dedicada a la exportación en contenedores. 
En 2016 publicó varios relatos en la revista digital "Hablando con letras". Más tarde, se presentó a un concurso de microrrelatos y quedó finalista con "Código Fuente".

Nota: Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Biografía del autor, de la reseña del blog de Inquilinas Netherfield  Imágen panorámica de Vigo, de Wikipedia. 

miércoles, 21 de febrero de 2018

La Carcoma, de Daniel Fopiani





















Datos técnicos:



Título: La Carcoma
Autor: Daniel Fopiani
Editorial: Ediciones Versátil
1ª edición: octubre/2017
Encuadernación: rústica con solapas
Idioma: castellano
ISBN: 9788416580842
Nº pág.: 236


Sinopsis:


Un escritor en horas bajas es incapaz de escribir nada decente. El éxito comercial de su última novela parece haberle arrastrado hasta un bucle de inseguridad que lo mantiene bloqueado ante la página en blanco. Se obliga a tomar unas vacaciones y aislarse durante un tiempo en la Sierra de Cádiz, un retiro espiritual donde olvidarse de la presión de la editorial, de las facturas sin pagar y de las llamadas telefónicas constantes.

Sin embargo, su estancia en el pequeño pueblo de La Carcoma empieza a resultar perturbadora nada más llegar cuando, tras pasar la primera noche en la cabaña en la que se aloja, aparece un número pintado en la pared. Y el hecho no es aislado, pues cada día aparece un nuevo número en una cuenta atrás inexplicable y que se convierte en su obsesión. Sabe que su vida corre peligro y que los números no perdonan.

Una crisis creativa, un cambio de escena, sucesos misteriosos, muerte, amor y reconciliación con uno mismo. Todo ello con un sabor profundamente rural y gaditano, contado con una narrativa fresca, ágil y sin tapujos.


Opinión Personal:


La Carcoma es la novela de la que hoy voy a contar las impresiones que me causaron su lectura. Su autor, Daniel Fopiani se alzó con el Premio Literario Valencia Nova 2017 Alfons el Magnànim de Narrativa. Y, sin lugar a dudas, es la mejor prueba que tenemos de que hay que estar muy pendientes de su carrera literaria, porque quien decida darle una oportunidad a este thriller ambientado en la Sierra de Cádiz, le quedará un buen sabor de boca al finalizar su lectura. El lector tiene ante sí una novela en la que, en mi modesta opinión, hay claros elementos propios de autores clásicos del género: diría que, sobre todo, de Ágatha Christie, de quien el lector verá ingredientes propios de sus novelas ambientadas en espacios cerrados, y en las que cualquiera de los que se encuentran en ellos podría ser el autor del crimen de turno, porque había motivos para sospechar de su implicación en el mismo.

La tranquila y anodina vida de los habitantes de la pequeña población de La Carcoma se ve alterada por la presencia de Ramsés Espinosa es un escritor en horas bajas incapaz de escribir nada decente, como se nos adelanta en la sinopsis, pues el bloqueo creativo se apoderó de él, tras el éxito cosechado por su última novela publicada. Decide trasladarse a una cabaña que le ofrece Juaje, su íntimo amigo, para encontrar allí la inspiración con la que poder escribir la nueva novela que le encargó la editorial. Esa cabaña centra la atención del lector, en la que la estancia del escritor empieza a resultar perturbadora nada más llegar cuando, tras pasar en ell la primera noche, aparece un número pintado en la pared. Y en días sucesivos verá cómo irán apareciendo más, y en orden descendente: como una cuenta macabra hacia un final que no se sabe cuál puede ser, pero se presiente que algo puede ocurrirle al escritor. Ramsés comprobará cómo los vecinos del pueblo ficticio de La Carcoma tiene en cuenta sus temores ante lo que estás pasando en la cabaña. Pronto se dio cuenta de que lo miraban con recelo, de que no era bien recibido en cada uno de los pocos establecimientos que allí había: ya fuera en la cafetería que regentaba Dolores, o el almacén de ultrmarinos, del que Ernesto era el dueño; incluso en el puesto de la Guardia Civil no le hicieron mucho caso, porque el sargento Laredo no estaba por la labor de eschucarle. En este sentido, hay dos personajes que llamarán la atención del lector: Gema, hija de Dolores, que ve en Ramsés la posibilidad de abandonar un lugar en el que no le gusta vivir, sobre todo por el trato que recibe de su madre; y Luisito, un niño con un desequilibrio mental, que da un plus todavía mayor de intriga a la novela. Son dos personajes que forman parte de las piezas de ese puzzle que el lector tratará de encajar, para saber cuál es el papel que desempeñan cada uno de los cinco mencionados en relación con la aparición de esos números que perturban al escritor.

En La Carcoma, el lector tiene ante sí una trama bien construida, en la que Daniel Fopiani le presenta en pequeñas dosis las piezas que conforman el puzzle, que el joven escritor gaditano invita a que intentemos engranarlas. Pero el lector se encontrará con varias pistas falsas que darán lugar a que no tenga claro quién puede ser el que se dedique a perturbar la estancia Ramsés Espinosa, que está sumido en el bucle del folio en blanco. De hecho, a lo largo de los 14 capítulos en los que se estructura la novela, se encontrará con que el narrador omnisciente hace como una especie de inciso en el relato para que el lector presencie las malas artes que llevan a cabo algunos de los personajes secundarios, provocando así la duda a la hora de inclinarse por un claro candidato a ser señalado como culpable de lo que sucede en la cabaña; o, incluso, que sea producido por un fenómeno sobrenatural, pues fue la primera conjetura a la que llegué.

Pese a que La Carcoma es una novela corta, de poco más de 200 páginas, no es impedimento alguno para conocer a quienes viven en este pequeño pueblo de la sierra gaditana, ni cómo son los espacios por los que se mueven, con descripciones claras y concisas. Ramsés Espinosa se enfrenta a unos personajes huraños, parcos en palabras y recelosos de su presencia. Daniel Fopiani ofrece al lector una ambientación propia de las novelas de misterio, en la que el personaje principal se verá rodeado de una atmósfera asfixiante que provocará que, a los pocos días de su estancia en La Carcoma, desee marchar de la cabaña lo más pronto posible; pero se producen una serie de episodios que retrasarán inevitablemente su partida. Precisamente, uno de ellos hará que el sargento Laredo, que está al frente del puesto de la Guardia Civil, se implique en la investigación de lo que allí ocurre. Este hecho dará lugar a que la tensión narrativa aumente más todavía y el lector esté muy pendiente de lo que desde ese momento vaya a suceder, porque se presiente que la resolución a este extraño caso está próxima a llegar.

Sin duda alguna, uno de los grandes atractivos de La Carcoma es el ritmo vertiginoso de la narración, en la que el lector no tendrá prácticamente tregua a lo largo de todo el desarrollo de la trama. En cada uno de los capítulos que la conforman, el lector se encontrará con algún episodio que llame su atención. En cada uno de ellos, el lector conocerá un poco más a los personajes secundarios que tienen alguna relación con el poeta -como así lo llaman a lo largo de la novela-, que viene a alterar la vida tranquila de los habitantes de ese pequeño pueblo de la sierra gaditana. El lector se encuentra con un lenguaje sencillo; unos diálogos que en algún momento levantarán una sonrisa, entre los que destacaría el mantenido entre Ramsés y el dueño de un taller mecánico, en donde el autor traza magníficamente el habla propia de la zona, con un punto de humor que tiene el personaje, pese a la tensión que se vive en la zona; o los que mantiene con el sargento Laredo, afectado por rotacismo, lo que dará lugar a alguna confusión con el interlocutor de turno, con el consiguiente cabreo del sargento. Los diálogos que nos encontramos a lo largo de la novela están muy cuidados por el autor, y procuran mostrar al lector la forma de habla propia gaditana.

La Carcoma es una novela de lectura amena y adictiva, que gustará a los amantes de las novelas de misterio, intriga y policíacas. Un thriller bien escrito, con un ritmo narrativo vertiginoso, y una sucesión de episodios que mantendrán en vilo al lector hasta el desenlace final, muy bien cerrado, en el que el lector conocerá el motivo que llevó al culpable a llevar a cabo los hechos perpetrados. A ello hay que añadirle un atractivo prólogo de Benito Olmo -autor de La maniobra de la tortuga-, presentado en forma de relato. Sin duda alguna, es una novela fresca que merece la pena leer.


Biografía:



Daniel Fopiani Román, militar y escritor nació en Cádiz el 21 de marzo de 1990. En 2008 terminó sus estudios de bachillerato ingresando de forma inmediata en las Fuerzas Armadas, obteniendo el galón de soldado en el real y glorioso cuerpo de Infantería de Marina. Decidió compaginar su deber como militar y los estudios, por lo que comenzó la carrera de magisterio en la Universidad de Puerto Real. Esta ardua tarea, muy a su pesar, tuvo que ser abandonada en segundo curso ya que se vio enfrascado en misiones de paz en el extranjero. Redirigiendo su futuro, en 2012 logra una plaza para la escala de suboficiales de la Armada, siendo actualmente Sargento de Infantería de Marina.
Fue ganador del Premio Valencia Nova de Narrativa con “La Carcoma”, además de contar con múltiples premios literarios en su haber. Forma parte de diversas antologías de relatos, colabora como columnista en varios periódicos de la provincia de Cádi
z y es director de la revista literaria RSC”. 

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía del autor y fotografía de Daniel Fopiani, tomados de la web de Ediciones Versátil. 

martes, 20 de febrero de 2018

Marzo: mes de la novela familiar












Laky, la administradora del blog Libros que hay que leer, nos invita a participar en un nuevo mes temático (enlace); en esta ocasión, marzo lo dedica a aquellas novelas en las que la familia tienen un claro papel en el desarrollo de la trama . Y dedica este mes a la novela familiar, por aquello de que el 19 de marzo es San José. 

Como siempre ocurre en estos meses temáticos, quienes participen tienen que leer y reseñar títulos que puedan incluirse en esta temática: el plazo sería, pues, del 1 al 31 de marzo. Pueden ser sagas familiares o novelas en las que una familia tenga un claro protagonismo. En el primer caso, las novelas de Sarah Lark, por ejemplo; en el segundo, títulos como "El brillo de las luciérnagas", o "Un amor", de Alejandro Palomas, galardonado con el último Premio Nadal.  




En esta ocasión me decanté por La palma del indiano, de Santiago Blasco (y seguro que leeré alguna más):

Sinopsis: 

En 1850 un velero se aproxima al puerto de La Habana. Lleva en sus bodegas un cargamento de esclavos recién capturados en la costa occidental africana, que serán vendidos y pasarán a ser propiedad de los ricos hacendados como mano de obra para sus vastas plantaciones. Entre los esclavos surgirá pronto un imparable deseo de libertad que les llevará a mantener una larga lucha contra las tropas coloniales españolas. Mientras se producen los primeros combates en suelo cubano, al otro lado del océano, una familia gaditana dedicada al comercio negrero se siente amenazada por el aumento de la presión internacional para erradicar la trata de esclavos. Finalmente decide emigrar lo antes posible a Cuba, lugar donde mantiene magníficas propiedades e importantes contactos. Pero el destino es caprichoso y a veces se empeña en deparar un futuro incierto, y tanto los descendientes de la familia gaditana como los hijos de los antiguos esclavos coincidirán en un mismo punto de la historia. Comienza así una andadura común que les llevará al reconocimiento de que La Palma del Indiano es un nexo de todos ellos que dará sentido a sus vidas.(544 pág., rústica con solapas)

viernes, 16 de febrero de 2018

Los amantes bajo el Danubio, de Federico Andahazi
























Datos técnicos:


Título: Los amantes bajo el Danubio
Autor: Federico Andahazi
Editorial: Seix Barral (Grupo Planeta)
1ª edición: Mayo/2016
Encuadernación: rústica con solapas
Idioma: Castellano
ISBN: 9788432227424
Nº páginas: 336



Sinopsis:

Budapest, 1944. En una Europa devastada por la guerra, Hanna y Bora se reencuentran muchos años después de su doloroso divorcio. Jamás imaginaron que volverían a convivir en circunstancias tan extremas.
Los nazis han ocupado la ciudad y cazan judíos. Bora, un aristocrático pintor y diplomático, refugia en el sótano de su casa a una pareja judía: su exmujer y su actual marido, con quien ella lo engañó.
La historia se desarrolla en dos planos: el del subsuelo y el de la casa, donde Bora vive con Marga, su segunda esposa.
Ambos mundos entrarán en un conflicto silencioso que modificará dramáticamente la vida de los personajes. Los inesperados giros del destino llevarán a Bora y Marga a exiliarse en Argentina, donde la vida volverá a sorprenderlos y aterrorizarlos.


Opinión Personal:

De nuevo traigo a mi blog una reseña sobre una novela ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Esta es una temática que me atrae mucho, por lo que significó este triste episodio en la historia de la humanidad, y porque los autores nos ofrecen a través de sus obras hechos que ocurrieron realmente en esos duros años empañados por la barbarie nazi, o que bien pudieron ocurrir, basándose en la documentación que utilizan para que la historia de turno sea lo más fiel posible a cómo se desarrollaron los acontecimientos en ese conflicto bélico. Y, como ya resalté en más de una ocasión, creo que el leer novelas de esta índole es mostrar nuestro pequeño homenaje a quienes padecieron en carne propia los efectos de la sinrazón humana.
(Puente de las Cadenas, Budapest)
Y es que en Los amantes bajo el Danubio, el lector se encontrará con dos planos en los que se mueven los personajes que desfilan por sus páginas, y que se corresponden con los espacios en los que pasan esos seis meses de asfixiante incertidumbre en la casa del embajador Bora Persay, que a lo largo de la novela se conocerán como arriba y abajo. Otro interés de esta novela es el hecho de que Bora y Marga consiguen exiliarse a Argentina, en donde seguirá el suspense, y la vida volverá a sorprenderlos y aterrorizarlos. Se habían trasladado a la provincia de Córdoba, y allí tendrán lugar una serie de situaciones y encuentros que darán lugar a giros que atraen la atención del lector. Y lo segundo es que estamos ante una novela de personajes, porque son realmente sus historias las que cobran protagonismo. El lector se sentirá trasladado a la época en la que se desarrolla la trama, aunque con descripciones concisas, pero lo suficiente para imaginarnos cómo son los espacios por los que se mueven los personajes, porque estamos ante una novela en la que los personajes. Ambos personajes están basados en sus abuelos que, al igual que Emilie Chindler, fue condecorado por salvar la vida de muchos judíos durante la ocupación nazi en Budapest, según informa Libertad Digital.

Los amantes bajo el Danubio es una novela ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, aunque al lector no le parezca que este triste conflicto bélico apenas se presienta a lo largo de los 48 capítulos en los que está estructurada: la presencia de los soldados nazis será prácticamente testimonial, porque solo los veremos en determinadas escenas que tienen lugar en el Puente de las Cadenas, que une Buda con Pest. Aunque hay que destacar el papel que desempeña el mayor Roderich Müller, que se presenta en la residencia de los Persay, para pedirle a Bora que le pinte un retrato, porque lo considera el mejor de los pintores húngaros. Quizás sea la presencia de este militar nazi la que provoque una de las situaciones de mayor tensión narrativa de la novela, porque se suceden una serie de escenas que provocarán pánico a quienes el pintor y diplomático tiene escondidos en el sótano de su casa, Hanna y Andris, por su condición de judíos, para protegerlos de una más que probable deportación a los campos de exterminio. Aunque algunos de esos episodios serán provocadas a propósito por Bora Persay para que en el sótano perciban el peligro que atraviesan ante la visita del oficial nazi durante varios días. Entre el oficial y el pintor tendrá lugar una serie de diálogos en los que la carga psicológica estará muy presente, porque el alemán tratará de sacarle la mayor información posible sobre su exmujer, Hanna, sabedor de que era judía, para averiguar su paradero y lograr así su detención. Sorprende la entereza que muestra, sobre todo, Bora ante el riesgo que corre al acoger a su exesposa, que le engañó con Boris, enemistados desde que es conocedor de la relación que mantiene Andris con Hannah.
(Hotel Gellért-Budapest)
Ya hablé sobre la escasa presencia de soldados nazis en la novela. Y es que a lo largo de los capítulos al lector le dará la impresión de que el conflicto bélico le parece lejano: da la impresión de que Budapest apenas sufre las consecuencias de la invasión alemana a la que es sometida el país. Pero lo novedoso de esta historia creo, en mi modesta opinión, que estriba en que, pese a lo que acabo de comentar, los personajes sí vivirán directamente los efectos de la misma, porque estarán sometidos a una intensa presión psicológica, que dará lugar a que el suspense esté muy presente a lo largo de toda la trama; en determinados momentos se presiente el peligro que corre la vida de los personajes, por las situaciones límites en las que se verán inmersos, y los riesgos que corren en algunos episodios ante las sorprendentes decisiones que toman los propietarios de la casa Persay en un momento determinado. Y es que Bora Persay sabe que él y su actual mujer, Marga, deben de llevar una vida normal dentro de lo que el conflicto bélico les permite, porque es la única forma que tienen de proteger a quienes han acogido en el sótano de su casa, y de que el servicio no se dé cuenta del peligro que corren, salvo el ama de llaves y, Tibor, el chofer, que sí son conocedores de esa presencia. Aunque en ese sótano, la atmósfera asfixiante va haciendo mella en Hanna y Andris, que tratan de combatir esa angustia, a través de la escritura y la lectura, y también al sexo -que al lector le quedará reflejado más bien de forma implícita-, para así escapar de una muerte segura, a la que, si embargo, el lector comprobará cómo estos dos personajes la tendrán muy presente en unas conversaciones que no resultarán le resultarán indiferentes.

El punto fuerte de la novela son los personajes. El lector comprobará cómo a lo largo del desarrollo de la trama, el peso de la misma recaerá sobre cuatro personajes, porque el resto de los que desfilan por sus páginas son prácticamente figurantes, salvo la figura del mayor Roderich Müller, que puede decirse que es el único personaje secundario. Federico Andahazi construye unos personajes con mucha fuerza, de carne y hueso, como nos gusta decir, independientemente de que las figuras de Bora y Marga estén basados en los abuelos del autor. Los cuatro protagonizarán historias cruzadas, y así conoceremos cómo Bora se casó en primeras nupcias con Hanna, y posteriormente con Marga, A lo largo de los capítulos conoceremos, a través de saltos en el tiempo, la relación que se fue fraguando tanto entre Bora y Hannah, de distinta condición social, como entre Hanna y Andris, ambos de religión judía, por lo que sus padres veían en ellos un matrimonio que seguiría fiel a su credo religioso. Bora y Andris son dos personajes completamente distintos: Bora es un diplomático húngaro y pintor de reconocido prestigio en el país, que se rige por las normas sociales de la aristocracia a la que pertenece. Andris es su contrapunto: está dedicado por completo a su profesión de odontólogo, aunque también goza de una buena posición económica. Hanna, la primera esposa de Bora, es hija de Jacob Gretz, un rico financista y arrendatario de campos en los que criaba animales. Marga pertenecía a una familia que trabajaba en la hacienda de la casa Persay. Para mí fue un personaje un tanto peculiar, en el que parecía que anidaban ciertos rasgos de realismo mágico, por algunas escenas que se relataban por un narrador omnisciente, sobre todo en los últimos capítulos de la novela.

Los amantes bajo el Danubio es una novela romántica histórica que, sin duda alguna, recomiendo. Está escrita con un lenguaje diría que elegante, en el que el autor utiliza una serie de recursos que hacen que su prosa sea muy cautivadora. Aunque es una novela que recomendaría leer de forma pausada, a fuego lento como digo en estos casos, para no perder detalle de todo lo que en ella relata un narrador omnisciente. La narración y las reflexiones predominarán sobre los diálogos, que son muy vivos, y en muchos de ellos se percibe la tensión que se produce entre los personajes. El lector disfrutará de una novela en la que la traición, la culpa, la sensualidad y el suspense estarán muy presentes a lo largo de su desarrollo.



Biografía:



Federico Andahazi nació en Buenos Aires en 1963. Se graduó como licenciado en Psicología en la Universidad de Buenos Aires. En 1997 publicó la novela El anatomista, obra con la que ganó el primer premio de la Fundación Fortabat. Este libro se transformó en un rotundo éxito de ventas y se tradujo a cuarenta y siete idiomas. Igual suerte tuvo su novela Las piadosas en 1998. En 2000 apareció El príncipe; en 2002, El secreto de los flamencos y en 2004, Errante en la sombra. El siguiente año publicó la novela La ciudad de los herejes. En 2006 ganó el Premio Planeta de Novela con El conquistador. En 2008 publicó el libro de cuentos El oficio de los santos. Ese mismo año apareció Historia sexual de los argentinos, compuesta por tres volúmenes: Pecar como Dios manda, Argentina con pecado concebida y Pecadores y pecadoras. En 2013 publicó la novela El libro de los placeres prohibidos y en 2015, Los amantes bajo el Danubio. El anatomista y Errante en la sombra fueron llevadas al teatro por José María Muscari y por Adrián Blanco. En octubre de 2011 fue distinguido como Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Es conductor del programa Vas a viajar en mi sidecar en la TV Pública y columnista en Le doy mi palabra, el programa de Alfredo Leuco en Radio Mitre.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de Planetadelibros. Imágenes que acompañan al cuerpo de la reseña, de la web Atuairemolamás, y de wikipedia. Fotografía del autor, de su cuenta de twitter (vía google imágenes). 








miércoles, 14 de febrero de 2018

Ganador sorteo Asesinato en Charlton Crescent, de Annie Haynes

















Esta es la relación de participantes en el sorteo de un ejemplar en papel de la novela de Annie Haynes, Asesinato en Charlton Crescent. Se han inscrito un total de 17 participantes, cifra que me sorprendió mucho, por tratarse de un clásico, y vista la poca aceptación de los últimos sorteos organizados en este blog: 


MaraJss

Carmen CG

Lesincele

Lapelipequirroja del Gato Trotero

matiba

Dumiain

Margari

La Isla de las Mil Palabras

Natàlia

Nynia Nitha

Ángela León

Erianod

porlomenix

Tamara Lopez

Mª Ángeles Bk

Marisa G.

Rocío-Mis apuntes de lectura

Ganadora: 





  • Lapelipequirroja del Gato Trotero





* Tienes un plazo de 48 horas para remitirme tus datos postales a mi correo electrónico francisco.portela@telefonica.net, a contar desde la publicación de esta entrada. De no remitirme los en plazo, se volvería a realizar un nuevo sorteo, y así hasta que el ganador me haya remitidos los datos postales en plazo. 

*Seré yo el encargado de remitir el ejemplar. No me responsabilizo de la pérdida, deterioro o retraso del ejemplar enviado. 


Enhorabuena a la afortunada y, a los demás, gracias por participar en el sorteo. 

lunes, 12 de febrero de 2018

Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout



















Datos técnicos:



Título Me llamo Lucy Barton
Título original: My name is Lucy Barton
Autora: Elizabeth Strout
Traductora: Flora Casas
Editorial: Duomo Ediciones
Primera edición: agosto/2016
Segunda edición: septiembre/2016
Encuadernación: rústica con solapas
Idioma: castellano
ISBN: 9788416261918
nº Pág.: 224


Sinopsis:


En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.



Opinión personal:



Me gusta leer una buena novela intimista, porque a través de ella el autor de turno muestra unos personajes con los sentimientos y emociones a flor de piel que nos llevan, en la mayoría de las ocasiones, a reflexionar sobre lo que sucede a lo largo de la trama. Aunque, -y esto me sucede casi siempre- después me resulta difícil expresar las impresiones causadas una vez finalizada su lectura. Y esto que acabo de comentar me volvió a pasar con la novela que hoy reseño: Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout. Recomendaría su lectura, pero siempre teniendo en cuenta que este tipo de novelas son lecturas muy personales, y debe de ser el propio lector el que juzgue si se siente atraído por la historia que cuenta la autora. Como digo en estos casos, es una lectura a la que hay que buscarle el momento adecuado para no perder detalle de lo que se nos cuenta a lo largo de los capítulos; de otra forma, puede resultarnos tediosa y abandonarla a las pocas páginas de haberla comenzado. La novela me gustó en su conjunto, pero me faltó profundización en la historia y en el conocimiento de los personajes.

Lucy Barton pasa varias semanas en un hospital a causa de unas complicaciones ocasionadas por una operación de apendicitis. Recibe la visita de su madre, a la que hacía tiempo que no veía. En esos días que la acompaña, madre e hija recuperan parte de su tiempo perdido, y esa lejanía que se instaló entre ellas dio paso a un acercamiento que duró cinco días. En los primeros momentos de su reencuentro se presiente un cierto titubeo a la hora de entablar una conversación sobre un tema determinado, pero con el paso de las horas que conviven en esa habitación, ese alejamiento se va convirtiendo en familiaridad, en confidencias en las que poco a poco van desgranando historias del pasado. Ambos personajes recomponen un pasado que le tocó vivir a Lucy Barton en aquel pequeño pueblo de Maine, Amgash, en el que, como recuerda la protagonista, su familia era considerada como rara.
                                                                                                                         (Edificio Chrysler-Nueva York)
Elizabeth Strout nos da a conocer a Lucy Barton a través de sus dos caras: como persona, y como escritoraQuizás la parte que corresponde al pasado del personaje -sobre todo la infancia- me pareció un tanto superficial, por los temas que trata en la novela, a través de las conversaciones que mantiene con su madre: la pobreza, la marginación social, el maltrato, el sida, las relaciones familiares, el amor, son tratados muy por encima, como si la protagonista se avergonzase del pasado que le tocó vivir y quisiera contar lo justo y necesario de unos años que prefería mejor olvidar, por lo dura que le resultó la vida junto a los suyos. Más atractiva es su faceta como escritora: conocemos a una mujer que, pese a vivir en el seno de una familia muy humilde, en la que la relación entre sus miembros era compleja, con fuerza de voluntad va saltando los obstáculos que se le ponen por delante, y pasa de no tener apenas nada, pasa a tenerlo todo, o casi todo. La lectura hizo que Lucy Barton viera que los libros eran una oportunidad para que ella progresara en la vida, y con el tiempo se convirtió en una escritora que logró que le publicasen sus relatos, con los consejos que otra escritora, Sarah Payne, le daba en los talleres de escritura a los que asistía. De hecho, el lector asistirá al momento en el que Lucy Barton se vuelca en la escritura y a la decisión que adopta para seguir su camino como tal.

Me llamo Lucy Barton es una novela en la que el lector debe de tener en cuenta que apenas pasa algo trascendental, sino que lo que atrae de la novela son las confidencias que se hacen madre e hija, a través de las que repasan el pasado de su vida en familia; aquellos episodios que más influyeron en ella y, en cierto modo, le hicieron tomar la determinación de seguir su camino para alcanzar su meta deseada: ser escritora. No profundiza en el perfil de los personajes que tuvieron alguna relación con ella, o en la ambientación de la época en la que tiene lugar el desarrollo de la trama: casi toda ella tiene lugar en los años ochenta del siglo pasado, de la que menciona los lugares de Nueva York en los que vivió con William, su primer marido, y con el actual: el West Village o Brooklyn Heigts, en donde vivía en ese momento; o los espacios que le gustaba visitar, como el Museo Metropolitano de Arte o Central Park

El personaje de Lucy Barton es muy creíbleaunque al resto que conforman el elenco de los que nos encontramos a lo largo de los capítulos, los conoceremos de una forma muy difuminada, con apenas datos que nos invitan a hacernos una idea de ellos, como William, su ex marido, de quien hablará en más de una ocasión; sus hijas Christina y Becka, a quienes echa mucho en falta; o personajes que aparecen a modo de cotilleo, como Katie Nicely o Harriet; sus amigos Jeremy y Molla, y alguno más que nos presenta de una forma muy puntual la narradora. Los dos personajes principales de la novela, madre e hija, se me hicieron un tanto lejanos, porque me faltó tensión narrativa y emocional, dadas las circunstancias que rodearon la vida de la protagonista y, sobre todo, el momento y lugar en el que tuvo lugar el reencuentro entre ambas. También me dio la sensación de que, pese a ese acercamiento, había una cierta frialdad entre ellas, pese a que la protagonista le manifiesta a su madre en más de una ocasión que la quiere. Creo que fue un acercamiento forzado: su acercamiento es provocado por la petición del actual marido de su hija.

Me llamo Lucy Barton es una novela escrita con un lenguaje sencillo y un estilo directo, sin florituras ni rodeos para explicar los episodios que rodearon la vida del personaje principal. En mi modesta opinión, creo se adapta al estrato social al que pertenecen los dos personajes que más peso tienen en ella. Está relatada en primera persona por la protagonista: tal y como estaba estructurada la novela, me dio la impresión de que, más que una novela, tenía ante mí un diario, por lo que comenté anteriormente sobre la sucesión de episodios prácticamente inconexos, solo enlazados por la presencia de Lucy Barton en el hospital, aunque a través de ella trata los episodios que más influyeron en su vida. Está estructurada en capítulos muy cortos, que ayudan a que el ritmo de lectura sea muy fluido.


Biografía:



ELIZABETH STROUT nació en Maine, pero desde hace años reside en Nueva York. Es la autora de Olive Kitteridge, novela por la que obt6uvo el Premio Pulitzer y el Premi Llibreter; Los hermanos Burgess, Abide with me y de Amy e Isabelle, que fue glardonada con el Arth Seidenbaum Award de Los Ángeles Times a la primera obra de ficción y el Heartland Prize del Chicago Tribune. También ha sido finalista del Premio PEN/fAULKNER y el premio Orange de Inglaterra. Sus relatos se han publicado en varias revistas, como The New Yorker y O, The Oprah Magazine.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de la editorial. Imagen del edificio Chrysler de la web de losmejoresdestinos.com, y fotografía de Elizabeth Strout, de la web del diario El Confidencial. Fotografía de Elizabeth Strout, de El Confidencial.











martes, 6 de febrero de 2018

Resumen lecturas enero/ 2018

















Ya se nos fue enero, y toca hacer balance de los libros leídos y reseñados en el primer mes de 2018. Han sido un total de cuatro los libros leídos, y cuatro los reseñados


Leídos: 










































Reseñados

-El rumor de las folías, de Yara Medina. 

-La librería del sr. Livingstone, de Mónica Gutiérrez Artero. 

-Perros que duermen, de Juan Madrid. 

-Asesinato en Charlton Crescent, de Annie Haynes.